Todo empieza con una conversación breve pero muy clara: qué vendes, a quién te diriges, qué quieres que sienta la gente al ver tu marca y qué te hace diferente. En Oso Goloso el objetivo fue construir una identidad dulce, cercana y memorable, con un toque cuidado y con carácter, sin perder lo divertido. A partir de ahí definimos el territorio visual (tono, personalidad y referencias), creamos un sistema de logotipos versátil (principal + secundario) y lo llevamos a aplicaciones reales como caja, etiquetas y recursos para redes, asegurando coherencia y reconocimiento en cualquier formato.